domingo, 30 de junio de 2013 | By: Nerea Uzquiano

LAS LAGRIMAS DE ANA (CAPITULO 3)

CAPITULO 3


Aquella noche todo comenzó según estaba planeado.

Mis padres habían alquilado un local de moda para la fiesta y estaban invitados todos mis amigos de la alta sociedad barcelonesa.

Recibí a mis invitados como una verdadera anfitriona. Las clases de protocolo fueron de gran ayuda.

Mis amigas, Alicia y Clara fueron las primeras en llegar, estaban tan emocionadas como yo.

No paso mucho tiempo antes de que gran montaña de regalos se apilara en una esquina.

No me molestaba en abrirlos, estaba tan acostumbrada a recibirlos que sabía que nadie me sorprendería. Total ya había recibido el regalo que mas deseaba, el Porche. Así que tampoco tenía mucho interés em aquellos paquetes. Ya los abriria en otro momento una de las chicas de servicio.

Eran ellas las que seleccionaban lo que pensaban que me quedaria y lo que no se enviaba a algún orfanato de la ciudad.
Prácticamente todos los regalos terminaban en algún orfanato.

Algún día, recordaría todos aquellos regalos que ni tan siquiera llegue a ver. Regalos que seguramente tendrían el valor suficiente para poder comer una semana.

Según transcurría la noche y pese a que me lo estaba pasando bien, una furia se iba apoderando de mi ¿Dónde estaba Mario? ¿Cómo se atrevía a no venir a mi fiesta?
No  me podía creer que Mario, me hubiese dado plantón en un día como ese, algo le debía haber sucedido.

En ese momento entro por la puerta, era claro que venía de una pelea. ¿Mario? Imposible. Mario jamás peleaba.
-          ¿Qué ha ocurrido? – Le pregunte preocupada
-          Han intentado robarnos.
-          ¿Pero estáis bien?
-          Si, y no han podido llevarse nada.
-          Bueno cariño, vamos a olvidarlo que hoy es mi fiesta.
-           
En ese momento ni me di cuenta de lo superficial que sonaba. Ni me había preocupado por cómo se sentía Mario, solo me importaba que siguiera la fiesta y que el ambiente no se estropeara con algo así.

Mario tampoco me reprocho mi egoísmo, me sonrió y acepto la bebida que le ofrecía.

La fiesta transcurrió sin más sobresaltos. Reímos, bailamos y bebimos hasta altas horas de la madrugada.

Sobre las cuatro de la madrugada, salí a dar un paseo por la playa. Cuando llevaba un rato allí, Mario salió a buscarme.

-          ¿Qué haces aquí sola Ana?
-          Solo he salido a tomar un poco el aire
-          ¿Por qué no me has avisado?
-          Mario, me apetecía pasear un poco sola
-          Sabes que no me gusta que estés sola a estas horas, no sabes con quien podrías encontrarte.
-          Pues según parece solo contigo. Dame un poco de espacio por favor, necesito estar sola de vez en cuando.
-          Muy bien, pero hazme el favor de no tardes mucho en entrar.
-          No te preocupes, solo estaré un rato y volveré a la fiesta. No te enfades. – Le dije dándole un beso para que no se enfurruñara.
-           
Mario se fue hacia la fiesta no sin antes mirarme con desaprobación.

Seguí paseando por la playa y yo misma me regañe por mi actitud con Mario. A veces no entendía que diablos me pasaba.

Tenía una vida que cualquiera envidiaría, unos padres que me adoraban y consentían en todo lo que pedía.
Unas amigas que siempre estaban a mi lado y dispuestas a recurrir en mi ayuda cuando así lo solicitaba y un novio guapo y exitoso que daba su vida por mí. Aun así no estaba satisfecha. Parecía que nada me bastaba, que nada era suficiente para mí.

No sé en qué momento me di cuenta de que algo iba mal, pero un fuerte escalofrió recorrió mi cuerpo y me aviso del peligro.

Algo estaba a punto de suceder y debía volver a la fiesta.

Fue entonces cuando me di cuenta de que me había alejado más de lo que debía.
Me encamine hacia la fiesta acelerando mis pasos, pero sabía que no estaba sola. Sabía que aunque intentaba alejarme alguien se acercaba de manera peligrosa hacia mí.

Intente correr pero una pequeña rama se interpuso en mi camino y caí.
Entonces escuche su voz:

4 comentarios:

Opiniones incorrectas dijo...

¡Hola Nerea!
Me estoy enganchando a "Las lágrimas de Ana" :)
Me ha encantado conocerte, aunque sea por obra y gracia de los troles que vagan por las redes jejeje
Veo que tenemos mucho en común, yo lo primero que estudié fue Políticas y también tengo un libro (de momento), "La Verdad de la Sangre", que está siendo un éxito (aunque esté mal que yo lo diga) en República Dominicana. En realidad estoy desbordada porque no me esperaba que fuera tan bien y aún no lo asimilo jejeje
Pues éso, que me quedo por aquí y es un placer enorme conocerte :)
¡Besos!

Anónimo dijo...

Odias a Pakopp?

Nerea Uzquiano dijo...

Hacia ya un tiempo que te seguía, ya sabes que los blogueros nos pasamos mucho tiempo buscando adquisiciones nuevas.
Me alegro un montón que el libro marche bien y mas con la época tan complicada que vive la literatura.
Un placer tenerte por mi casita y nos seguimos de cerca.

Nerea Uzquiano dijo...

Anonimo: No suelo publicar estos comentarios absurdos, pero bueno, sera que hoy estoy de buen humor.
Seria bastante ridiculo odiar a alguien que no conozco ¿no? No soy de gastar sentimientos en gente que no conozco.
pd: Este tipo comentarios en este blog... no :)

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